La actual situación de las Universidades en el Estado Español requiere cambios legislativos y del sistema de financiación para superar las actuales deficiencias y atender a las nuevas necesidades, pero no cualquier cambio, ni menos una involución a situaciones anteriores pre-democráticas. Para ello, las modificaciones legislativas de ámbito Estatal deberán fijar unos criterios generales para su posterior implementación y desarrollo, en uso de su autonomía, por las Universidades y las Comunidades Autónomas.
A tal efecto, habrá que garantizar el derecho universal a una educación superior como servicio público, a fin de avanzar hacia una sociedad igualitaria con un desarrollo socioeconómico cualitativo asentado en el desarrollo cultural.
Igualmente, habrá que desarrollar el carácter democrático, participativo y decisorio de los órganos de gobierno, como sustento de la Autonomia Universitaria necesaria para que las Universidades puedan desempeñar adecuadamente sus funciones de generación y crítica del conocimiento, crítica que debe impregnar también la administración de la Universidad y su función docente, requiriendo así la Democracia Participativa de todos los sectores de la Universidad. A tal efecto, los Estatutos regularán los sistemas de elección y revocación de los representantes elegidos para los órganos colegiados.
Finalmente, habrá que prever un sistema de financiación
y de formación, selección y promoción del personal,
especialmente del profesorado, que posibilite la consecución de
los medios materiales y humanos necesarios para el desarrollo de una Universidad
Pública de Calidad que responda a las necesidades sociales, evitando
tanto la precariedad como la inamovilidad.
A. Órganos de Gobierno y Participación
B. Estudio
A. En tanto la falta de progresividad del sistema fiscal no asegure
una redistribución de la renta que dé cobertura a la gratuidad
general de los estudios universitarios, se establecerá un sistema
de ayudas a los estudiantes basado en:
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B. Los estudios encaminados a la obtención de títulos
universitarios serán gratuitos para quienes demuestren un
aprovechamiento normal de sus estudios, durante un período que no
exceda en un curso académico al período promedio necesario
para dicha obtención, devengando además el derecho a una
percepción no inferior al salario mínimo interprofesional,
para el mantenimiento personal y la adquisición de los medios necesarios
para el estudio, sea en forma de beca, sea en forma de préstamo-renta,
cuya devolución comenzará en su caso en el momento en que
los ingresos personales superen la renta promedio, mediante una cuota progresiva
sobre el exceso respecto de tal renta promedio que asegure que, durante
dicha devolución, la renta neta no exceda de un determinado factor
de la renta promedio.
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C. Personal Docente e Investigador
D. Personal de Administración y Servicios
E. Financiación y calidad
F. Investigación
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La normalización y ponderación de las calificaciones preuniversitarias tiene la finalidad de hacer innecesaria la introducción de exámenes de selectividad, tanto de carácter general como para cada centro. La normalización permitiría corregir las disparidades en las exigencias de calificación. Supongamos, por ejemplo, que tenemos tres centros, A, B y C, de manera que el centro A tiene una media de 6 con una desviación típica de 1 (en cuyo caso, si la distribución en normal, aproximadamente un 16% tendrían una calificación igual o mayor que 7). Supongamos ahora que el centro B añade 1 punto a todos los alumnos, de modo que tiene una media de 7 con la misma desviación típica de 1 (en cuyo caso aproximadamente un 16% tendrían una calificación igual o mayor que 8). Y supongamos, finalmente, que el centro C acentúa la dispersión, de manera que mantiene una media de 6 pero con una desviación típica de 2 (en cuyo caso aproximadamente un 16% tendrían también una calificación igual o mayor que 8). Pues bien, normalizando las calificaciones restaríamos a cada nota la media del centro y dividiríamos por la disviación típica, con lo que tendríamos que para el centro A un 7 daría (7-6)/1=1, para el centro B un 8 daría (8-7)/1=1, y para el centro C un 8 daría (8-6)/2=1. De modo que, para los tres centros, aproximadamente un 16% tendría una puntuación igual o mayor que 1, y las disparidades en la calificación se verían corregidas por la normalización. Por su parte, al dar mayor peso a la calificación en las áreas más próximas a los estudios a los que sepretende acceder se evitaría, sin necesidad de pruebas específicas, que unas calificaciones bajas en áreas lejanas a dichos estudios fueran decisivas para impedir el acceso a los mismos. |
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El sistema de préstamos-renta es una de las posibles formas de resolver la paradoja de que, en la medida en que estudios superiores permitan acceder a retribuciones superiores, la gratuidad de las enseñanzas universitarias lleve a situaciones de privilegio. Por ello, el préstamo-renta, a devolver cuando se supere la renta media, hay que entenderlo como un mecanismo transitorio, en tanto subsistan las desigualdades sociales a las que pretende responder. En coherencia con ello, el sistema de préstamos-renta sólo debería aplicarse para estudios superiores a lo que se estime como formación media correspondiente a dicha renta media. La propuesta planteada supone una apuesta por que tal formación media corresponda al primer ciclo de los estudios universitarios. A las desigualdades sociales puede responderse también, naturalmente, con un sistema de impuestos-renta fuertemente progresivo, que grave en un porcentaje elevado los ingresos elevados. Debería descartarse, en cambio, un impuesto universitario que no gravara la renta, sino la titulación, generando una discriminación disuasoria hacia los estudios universitarios. Por la misma razón, la devolución del préstamo-renta debe depender exclusivamente de los ingresos, y no de la titulación alcanzada. El préstamo-renta, sin embargo, puede permitir una mayor progresividad durante el período de devolución, que suponga una limitación absoluta a la renta neta a percibir durante dicho período. De hecho, esa mayor progresividad sería la principal justificación del sistema de préstamos-renta, como un instrumento igualitario. De este modo, la cuota de devolución de los préstamos se habría de calcular por la suma o integral de un diferencial por cada unidad monetaria de incremento de la renta, de manera que este diferencial fuera cero hasta la renta media y aumentara progresivamente a partir de ésta, tendiendo a la unidad para rentas muy elevadas. Ello implicaría que, para rentas muy elevadas, los incrementos de renta tenderían a utilizarse completamente para la devolución del préstamo, mientras que para rentas próximas a la media solamente se utilizaría una pequeña parte de los incrementos de renta. Para fijar ideas, podríamos calcular el diferencial mediante (exp(x)-1)/(exp(x)+1), donde el parámetro x=(renta-media)/media se calcularía dividiendo por la renta media el exceso de la renta sobre esta renta media. En tal caso, la renta neta resultante de restar la cuota de devolución tendería y nunca superaría 2ln(2)=2'38 veces la renta media. Renta neta que, naturalmente, debería estar sujeta al impuesto general sobre la renta. En http:alteritat.net/eupv/univalte.htm#GRATUITAT puede verse una tabla y una representación gráfica del resultado de aplicar la fórmula citada. |
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Podría corresponder la beca-salario para el 30% de rentas inferiores, el préstamo-renta para el 30% de rentas intermedias, y beca con préstamo-renta adicional para el 40% de rentas intermedias. La propuesta se justificaría porque, dado el coste de la beca-salario, sería adecuado limitarla a corto plazo a los niveles de renta inferior. Asimismo, se considera que la diferencia entre primer y segundo ciclo no es lo suficientemente acusada para sustituir totalmente la filosofía de la beca-salario por la del préstamo, así como que todas las personas deberían pagar en función de sus ingresos, independientemente de si han recibido formación universitaria o si obienen esos ingresos por otros motivos más o menos justos. En http://alteritat.net/eupv/becapres.gif
puede verse una representación gráfica de cómo podrían
distribuirse becas y préstamos en función de la renta.
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