ANÁLISIS Y VALORACIÓN
(AREA FEDERAL DE EDUCACIÓN DE IU)
Tras meses de concienzuda preparación del clima oportuno, mediante filtraciones o declaraciones ambiguas sobre los proyectos gubernamentales para poner remedio a los "graves problemas de la educación" (de los que el gobierno del PP no se considera en absoluto responsable tras 6 años de gobierno), el MECD ha presentado al fin (11-03-02) su propuesta de futura Ley de Calidad. No se propone como un texto abierto realmente al debate y a la negociación con los diferentes sectores de la comunidad educativa, con las fuerzas políticas y, en general, con las organizaciones sociales que deseen participar en el mismo; sino como un "Documento de bases" que, en lo fundamental, se da por cerrado. En todo caso, según las propias manifestaciones de la Secretaria General de Educación, Isabel Couso, en la preceptiva presentación del texto ante el Consejo Escolar del Estado (12-03-02), "se recogerán sugerencias, siempre que no alteren los ejes que vertebran la propuesta".
A la vista del proceso seguido con motivo de la LOU, y un año antes con los Decretos de Enseñanzas Mínimas, mucho nos tememos que una vez más el gobierno del PP haga oídos sordos a todo lo que no proceda de "sus filas" y se limite a aplicar su tan querido, como en otros tiempos denostado, rodillo parlamentario.
Desde IU hemos reiterado hasta la saciedad la necesidad de organizar un auténtico debate público, amplio y participativo, sobre el conjunto de las reformas educativas, dada la trascendencia social de estas cuestiones y el indudable interés que suscitan, dentro y fuera de la comunidad educativa. Queremos contribuir al mismo ante todo con nuestras aportaciones, que hemos recogido y hecho públicas, como propuestas para el debate, en nuestro documento Por una educación de calidad para la igualdad (7-03-02); pero también, como es lógico, con nuestro análisis crítico del "Documento de bases" presentado por el MECD, que a continuación pasamos a valorar.
2.2.1. El primer ciclo de Educación Infantil (E.I.)
deja de tener un carácter estrictamente educativo (uno de los grandes
aciertos de la LOGSE) para añadirle un más que peligroso
carácter "asistencial", o sea, de aparcamiento de criaturas; reforzado
a su vez con la posibilidad de que "otros profesionales" (distintos de
los maestros especialistas) puedan atender a los niños y niñas
de estas edades. Esto supone un claro retroceso, que pone de relieve la
escasa o nula preocupación del actual equipo ministerial por la
calidad educativa bien entendida. La necesidad de organizar este ciclo
de modo que satisfaga las necesidades y demandas sociales no justifica
en absoluto el llamado "carácter asistencial" que se le pretende
atribuir. La organización de todas las etapas educativas puede y
debe tener en cuenta las necesidades sociales y familiares. ¿Es
que las familias dejan de tener necesidad de "conciliar la vida familiar
y laboral" cuando sus hijos e hijas cumplen 3 años?
2.2.2. Respecto al segundo ciclo de E.I. se plantea la "plena escolarización en condiciones de gratuidad", sin aclarar en qué tipo de centros. Sabemos de sobra lo que se pretende: dar la cobertura legal inexistente a los conciertos educativos en este tramo, en lugar de completar con plazas suficientes la red de centros públicos. IU luchará con todas sus fuerzas contra esta fuente complementaria de recursos que se pretende derivar a la enseñanza privada, no sólo por los recursos económicos que se hurtan a la educación pública, sino porque supone una afrenta contra la misma al privarla –en grandísima medida- de su alumnado inicial, aun contando con los centros y profesionales adecuados para atenderlo.
Por último nos parece un error prescribir en la segundo ciclo
el "aprendizaje de técnicas de lectura y escritura", sin respetar
la dinámica diferente de maduración a esas edades tempranas
y sin tener en cuenta el carácter voluntario de esa etapa educativa.
La E.P. es prácticamente ignorada como etapa en la que emergen
las dificultades de aprendizaje de una parte importante del alumnado. Consideramos
que las actuaciones al respecto en esta etapa son básicas para prevenir
dificultades mayores en momentos posteriores y, en consecuencia, para disminuir
el "fracaso escolar".
Se despachan los seis primeros años de escolaridad obligatoria con unos desdobles de áreas injustificados: ¿ "Formación Histórica y Geográfica" separada de "Ciencia y Sociedad" ?; con unas eliminaciones que claman al cielo, como Plástica, Música y Tecnología; sin mencionar una palabra sobre refuerzos compensadores, sobre evaluación y promoción, (¿se introduce –ahora sí- la "promoción automática" en toda la Primaria? ); y sin aludir siquiera a medidas de atención a la diversidad del alumnado, que se manifiesta ya desde el comienzo de la etapa.
Es indispensable articular en la Educación Primaria medidas de
diagnóstico y apoyo sistemático a los y las alumnas que tengan
dificultades (mediante refuerzos, desdobles, disminución de ratios,
estudio asistido, cooperación estrecha con las familias etc.) El
objetivo es asegurar que todo el alumnado inicie la ESO tras haber alcanzado
las necesarias competencias en lecto-escritura, cálculo y técnicas
de trabajo adecuadas.
¿Se entiende ahora por qué afirmamos que el PP entiende
la "calidad" como segregación y exclusión social?
2.6.1. El Bachillerato incluye dos novedades de diferente calado.
En primer lugar, la desaparición de la modalidad de Tecnología,
lo que nos parece injustificado e injustificable, más aún
cuando se ha creado en 4º de ESO un Itinerario Tecnológico
y la experiencia de su funcionamiento parece positiva. Otro problema es
que la oferta mayoritaria de ese Bachillerato estaba en la red pública
y eso no sea interesante...
2.6.2. La otra novedad es la reválida (PGB), el conejo guardado en la chistera, cuando el MECD hacía demagogia sobre la supresión de la Selectividad. Estábamos en desacuerdo con aquella prueba y lo estamos con ésta. Las reválidas se suprimieron con la LGE de 1970, para lo cual se ofrecieron interesantes argumentos en el correspondiente "Libro Blanco", y no sabemos de estudio o informe alguno que haya mostrado el deterioro de la calidad del sistema educativo por dicha supresión; más bien todo lo contrario: el nivel medio de educación de la población mejoró en general. Para valorar la salud del sistema, háganse estudios periódicos muestrales en distintos momentos del desarrollo educativo. Para prevenir conductas poco rigurosas al evaluar, actívense mecanismos de Inspección que actúen sobre personas o centros que evalúen sin rigor, pero no se haga cargar con la culpa al alumnado.
2.6.3. Nos parece intolerable que a la PGB se sume la prueba o pruebas
que cada Universidad decida establecer, como consecuencia de la entrada
en vigor de la LOU. Y pensamos además que atenta contra la autonomía
universitaria imponer un valor ponderado del 40% a la prueba de acceso
que, en su caso, se establezca. ¿En qué consiste el 40% de
la nota total de acceso aplicada, por ejemplo, a una entrevista? ¿Qué
garantías de objetividad tendría semejante modo de evaluar
y calificar?
Se adelanta a los 18 años la edad necesaria para acceder
a la FP superior desde los ciclos de grado medio, sea a través de
una prueba o mediante un "curso puente". No creemos que esto suponga una
mejora de la calidad de la enseñanza de la FP superior, más
bien se tiende a degradarla sustituyendo en buena medida el requisito de
haber superado previamente el Bachillerato. Esto, unido al itinerario de
Orientación Técnico-profesional desde los 14 años,
restaura la antigua doble vía de la Ley del 70, que fue eliminada
en la LOGSE para, entre otras cosas, dignificar la FP. Para acabar de rematar
la faena se cambian de nuevo las denominaciones de los Institutos, que
vuelven a dividirse en Institutos de Educación Secundaria e Instituto
de Formación Profesional.
Se adelanta a los 16 años la edad para poder cursarla, cuando
se puede permanecer hasta los 18 en la ESO en régimen ordinario.
No nos parece adecuado, pues si lo que se pretende es compatibilizar trabajo
y culminación de la educación obligatoria caben otras fórmulas.
¿O es que se pretende en realidad fomentar la salida de los "malos
estudiantes" de las aulas ordinarias?
Nos parece inadmisible la creación de itinerarios-basura
especialmente diseñados para inmigrantes "que presenten graves dificultades
de adaptación a este nivel". Ya lo hemos destacado al mostrar nuestra
discrepancia con los itinerarios en general y con estos en particular.
Por otra parte también hemos manifestado en las consideraciones
generales el tono inadecuado del lenguaje utilizado, más preocupado
por advertir y amonestar que por mostrar interés alguno por ofrecer
las ayudas pertinentes a uno de los colectivos más necesitado de
las mismas.
Se distinguen órganos de gobierno, "que serán únicamente
los unipersonales", y órganos colegiados de participación
y control (Claustro y Consejo Escolar). Discrepamos rotundamente de esta
manera jerárquica de entender la participación en la gestión,
que llega al ridículo de no considerar órgano de gobierno
ni siquiera al equipo directivo. Éste estaría integrado por
tres órganos de gobierno unipersonales. Huelgan más comentarios.
La tantas veces aireada autonomía de los centros de hecho se recorta, como se ha visto en el apartado de evaluación y promoción; y cuando se concreta, resulta que se traduce en posibles proyectos educativos "que en el futuro puedan reglamentariamente establecerse". O sea, se concede autonomía para acogerse a programas previamente reglamentados. ¡Qué sarcasmo!
Para más inri se incluye en el apartado de Autonomía de los centros la posibilidad de que las Administraciones educativas, "en función de sus posiblidades presupuestarias", contraten determinado personal con funciones no docentes. ¿Qué papel se atribuye a los centros en tales contrataciones? ¿Tienen al menos el derecho de propuesta?
En cuanto a la admisión del alumnado, se abre la vía explícita para que los centros puedan seleccionar a su alumnado en función del expediente académico, o bien mediante "criterios adicionales", para centros "que dispongan de alguna especialización curricular". Una vuelta de tuerca más para que los centros privados concertados elijan a sus alumnos, puesto que los centros públicos tienen la obligación de escolarizar a todos. Se promueve y refuerza una doble red o triple red de centros pagados con dinero público: la privada concertada con su alumnado bien seleccionado en general; otros centros "especializados" (¿?), en su mayoría probablemente privados, con alumnado también "especial"; y la pública pura y dura con todos los demás. Una vez más brilla con todo su esplendor el modelo de calidad educativa del PP: clasificar, seleccionar, segregar.
Por lo que respecta a la función directiva, el PP liquida
uno de los pilares de la participación democrática: la elección
de los directores y directoras por el Consejo Escolar. Rechazamos de plano
este retroceso, así como cualquier intento de recortar las competencias
de dicho Consejo en materia de disciplina y regulación de la convivencia
interna de los centros.
No se introduce ninguna medida de calidad, ya que se plasma lo que
ya existe, tanto en funciones docentes como en formación inicial
y permanente, por no hablar de las obviedades incluidas en el punto sobre
Reconocimiento de la labor docente. La excepción que confirma
la regla es la mención de una posible "evaluación periódica
del profesorado", que las Administraciones educativas fomentarán
y que podría tener efectos económicos.
Tanto poner el acento en la importancia del profesorado como "factor
de calidad" y el texto se limita a reproducir sus funciones sin abrir siquiera
la posibilidad de negociar un futuro Estatuto de la Función docente,
que permita abordar el conjunto de problemas y situaciones que vienen reclamando
soluciones en una regulación-marco negociada con los sindicatos
representativos del profesorado.
Desde IU apostamos por una educación pública y laica como única garantía de que el derecho fundamental a la educación se pueda ejercer por todos y todas en condiciones de igualdad, pluralidad, respeto a la diferencia y participación democrática. Y creemos que ha llegado el momento de replantear la existencia de una doble red de centros sostenidos con fondos públicos, lo que supone afrontar sin más demora la revisión de la vigente política de conciertos educativos y, de forma inmediata:
b) paralizar y eliminar progresivamente los "conciertos" (subvenciones u otras fórmulas) aplicados a enseñanzas de etapas no obligatorias, especialmente de Educación Infantil;
c) poner en marcha un plan de integración a la red pública de los centros concertados que lo deseen, definiendo las condiciones respecto a la cesión de propiedad de instalaciones y la situación laboral del profesorado y personal afectado;
d) mientras se mantenga la doble red, equiparación
de las condiciones laborales de todos los trabajadores y trabajadoras que
presten sus servicios en centros sostenidos con fondos públicos,
tanto en los aspectos salariales como en condiciones de trabajo (calendario
escolar y jornada, jubilación, vacaciones, formación, promoción,
etc.).